Lic. Wilfredo Walter Mayet González (Walter)


Licenciado en: Cibernética Matemática
Profesión: Ingeniero en Software
con experiencia económico-comercial


Guía de Turismo Local y de Recorridos
CUBA, ISLA TAN ARDIENTE COMO UN VOLCÁN

 

 

 

 

 

El día 23 de mayo de 2009, a los 49 años de edad, realicé un giro de 360 grados en mi vida profesional y comencé a trabajar en la agencia de viajes Cubanacán (la mayor de Cuba, aunque otras agencias se atribuyan lo mismo) como Guía de Turismo para el Idioma Polaco, pero inicialmente lo hice en Idioma Inglés.
En Cuba, el Guía de Turismo profesional realiza esencialmente funciones de transmisión de conocimientos a los clientes que conduce sobre los lugares que se visitan y exploran, así como los anima a la interpretación del entorno. El Guía de Recorridos (Circuitos) sobre todo realiza funciones de Representante y Garante de los servicios contratados por el grupo y no tiene que ser necesariamente un experto de cada lugar visitado, pues para eso están los llamados Guías Locales. Normalmente estos Guías son capacitados, entrenados y certificados como tales en instituciones estatales de formación turística.
Entre los años 2009 y 2010, y durante varios meses, yo recibí la formación por parte de excelentes profesores de la Escuela de Altos Estudios de Hotelería y Turismo del sistema FORMATUR cubano. En noviembre de 2010, después de un Curso para Guías de Turismo y un Diplomado (Curso de Postgrado), obtuve la certificación profesional como Guía de Turismo de Ciudad y de Naturaleza. Como Guía de Recorridos (Circuitos) conocí completamente mi país bajo otros ángulos,
pues lo había hecho anteriormente como ajedrecista (https://ratings.fide.com/card.phtml?event=3508510) y como profesional de la computación. Durante mi trabajo para la agencia de viajes Cubanacán me especialicé lo suficiente en cada lugar de los recorridos para ejercer la combinación de ambas funciones, algo así como Guía Integral de Turismo de Recorridos. Aún dentro de la agencia de viajes conocí sobre la modalidad de Guía-Chofer, que allí es ese mismo Guía de Recorridos profesional que posee Licencia de Conducción y conduce el vehículo de transporte de los clientes. Pero me percaté que esta modalidad es más común "en la calle", solo que, propiamente dicho, todos los practicantes suelen ser excelentes choferes pero la mayoría de ellos muestra lo que ve pero no guía. Yo soy del criterio que Guía y Chofer son dos profesiones totalmente opuestas, con mentalidades totalmente opuestas, que deben ser realizadas por dos personas, una como Guía y la otra como Chofer, que trabajan en equipo y mutuamente se complementan para llevar a cabo acciones turísticas. Por consiguiente, para mí las expresiones Guía-Chofer y Taxista son sinónimas, y generalmente un Taxista suele estar mucho mejor informado que cualquier Guía Local profesional, y además, puede hablar varios idiomas. Me enfrentaba a un problema ¿cómo diferenciar lo que pretendo hacer si supuestamente sería lo mismo o muy similar a lo que hacen otros que se sientan frente a un timón y muestran algo?
Una expresión alternativa a Guía-Chofer que sí está más acorde sería Guía y Chofer; el cambio del guión por la conjunción "y" une dos profesiones diferentes que siguen estando separadas, como los servicios que ofrece un Guía (profesional o no) cuando actúa Chofer, y que por supuesto, no tienen nada que ver con los servicios que normalmente presta un Taxista. Pero en mi caso los servicios que ofrezco a mis clientes ya van más allá del Guía profesional que soy y, además, voy a agregar el de Chofer ¿cómo expresar esto en una definición corta? Después de jugar mucho con las palabras y los signos encontré una combinación, Guía + Representante + Chofer, que no es precisamente corta pero que lo une todo y lo separa todo al mismo tiempo.

El día 11 de junio de 2012 renuncié a la "estabilidad y garantía" de la agencia de viajes para ejercer como Guía independiente sin garantías ni compromisos de trabajo estable, para todo aquel que tuviera a bien contratarme. No obstante, desde entonces y hasta el día de hoy he estado siendo contratado establemente por clientes individuales y agencias de viajes, pero lo sería asiduamente si yo poseyera la poderosa herramienta que es la Internet. "En la calle" a las funciones de Guía Integral de Turismo de Recorridos uní las de Representante y Residente Local, con funciones tales como:


· Recibimiento y posible despedida del cliente o de un grupo sea en el aeropuerto o en el lugar de residencia si el arribo y la partida se producen en La Habana o en Varadero.
· Resolución de situaciones que se presenten como equipajes perdidos, reclamaciones y reparación por daños y perjuicios, conflictos, etc., durante el período desde la llegada hasta que la situación se resuelva, aún después de la partida del cliente.
· En caso de enfermedades, de ser necesario, organizar el traslado del paciente hacia el hospital; colaborar con las autoridades locales en la aclaración de las circunstancias en que ocurrieron los hechos; recolectar pruebas i describir detalladamente lo ocurrido, así como enviar información a la entidad aseguradora.
Incluso aunque:
 Yo no soy Abogado pero me gusta la Ciencia del Derecho. En cierto período de mi vida por obligación tuve que asumir funciones idénticas. En general, me oriento bastante en el complicado mundo del Derecho Nacional e Internacional, incluso en el Comercial.  Yo no soy Médico pero me gusta la Medicina. Desde la infancia poseo no poca cultura médica. A veces tengo clientes enfermos fuera de mi cercano alcance y hasta el momento he podido lidiar con el factor distancia. En enero de 2016, monté y paseé a caballo alrededor de Viñales normalmente como si siempre lo hubiese hecho (lo había hecho por última vez en el año 1970, hacía 46 años), y sobre terreno fangoso e inestable después de fuertes aguaceros. En la foto aparezco en la segunda ocasión en que lo hice, en febrero de 2016. Y fue aquí que tomé la decisión de obtener la Licencia de Conducción. En el año 1988 (28 años antes) yo había aprendido muy bien a conducir distintos tipos de camiones, y pensé que un automóvil ligero debía ser mucho más fácil. Ingresé en la Escuela (estatal) de Educación Vial y Conducción (EEVC – Tramos) el 25 de marzo de 2016 para el Curso Teórico. Después de 28 años sin tocar un timón lo hice en las Sesiones de Simulador… y el auto no se me apagó. Luego, en el Curso Práctico, me percaté que mis reflejos seguían siendo los mismos de cuando aprendí a jugar tenis de mesa (ping pong)… a los 13 años de edad y, efectivamente, el aprendizaje a conducir un automóvil ligero fue mucho más sencillo que el de un camión. No obstante, como lo sencillo tiende a complicarse, entrené muchísimo y luego de 81 días desde que comencé el proceso:
Obtuve la Licencia de Conducción (en otros países se le llama Cartera Dactilar) el día 13 de junio de 2016, en el primer intento que me presenté a examinarme.
Mientras entrenaba en la escuela me hice una declaración MUY SERIA que en este documento hago pública:

Mi objetivo es asegurar la Máxima Seguridad PARA LAS VIDAS DE LOS QUE VIAJEN CONMIGO, y en virtud de esto TODO LO QUE APAREZCA O QUE PUEDA APARECER en la vía pública y por sus alrededores (choferes y peatones imprudentes, niños, animales, árboles, calles sin señales, etc.) lo considero ENEMIGO de ese objetivo.
En mi declaración inicial no estaba la palabra ENEMIGO pero:
Peatones imprudentes fueron los "enemigos" de la vía pública que en el año 1988 (28 años antes) me hicieron desistir de la obtención de la Licencia de Conducción de camiones, por el presentimiento de que podía matar a alguno, y este sentimiento impidió que durante 28 años yo no volviera a tocar un timón. Mi primer entrenador práctico de automovilismo en la vía pública, Jorge Enrique Borges La O (Enrique), quien aparece en la foto en primer plano, fue "el médico" que me quitó la fobia a los peatones imprudentes, y mi segundo entrenador práctico, José Antonio Achón Frías (Achón), fue quien observó ciertos movimientos que yo hacía durante la conducción
"como si yo estuviera atrincherado por la aparición de enemigos", por lo que la palabra ENEMIGO en mi definición es de su autoría. Ambos entrenadores me ayudaron a superar una especie de "peatónfobia" y pulieron mis habilidades. Para refrendar lo anterior voy a narrar lo que me sucedió con un "enemigo" durante el examen de "graduación".
En una calle de doble sentido con dos carriles por cada senda (Avenida 3ra., en Miramar, La Habana), yo conducía por el carril junto a la línea amarilla de separación de la calzada, cuando como a 90 metros de un semáforo el examinador me indica "en la próxima esquina doble a la derecha". Puse el indicador correspondiente para incorporarme primero al carril derecho, miro por el retrovisor y veo un auto antiguo (en Cuba se les llama "almendrones") como a 60 metros por el carril de la derecha pero, por una razón inexplicable, inmediatamente vuelvo a mirar y me percato que este había acelerado y estaba casi detrás de mí. Le digo al examinador: "Por ahí viene un loco que me quiere adelantar por la derecha. Lo voy a dejar pasar". No hice más que decir eso y ese auto pasó por nuestro lado como una exhalación. Aún tuve tiempo para hacer la maniobra de incorporarme al carril derecho, reducir a segunda velocidad y con la luz verde doblar a la derecha. Los automóviles de práctica de conducción poseen un letrero en el techo con alguna palabra que indica que es de aprendizaje, y el chofer de ese auto no respetó ni el letrero ni el indicador. Pero lo más peligroso fue que el AUTOESCUELA que ese conductor imprudente rebasó por la derecha podía estar siendo conducido por un inexperto aprendiz de chofer y haber provocado un severo accidente. Agradezco a mis entrenadores prácticos Enrique y Achón, a mi profesor teórico, Alberto José Quintero Polo (el Cuco), y
a Pedro, mi profesor del Simulador (aparece no muy visible en la foto a mi derecha por detrás), todos de la mencionada Escuela de Automovilismo, así como al Director de esa Escuela (conocido por Misael), mi preparación inicial como conductor de vehículos automotores ligeros. Igualmente agradezco al MININT (Ministerio del Interior), o sea, a la policía, por el difícil examen que me puso, pero como había estudiado como "un demente" obtuve 90 puntos (en base a 5 puntos
sería como un 4,5) así como a mi examinador que me otorgó la Licencia de Conducción (13.06.2016), el cual al hacerlo él asume una enorme responsabilidad por cada nuevo chofer que admite en "la jungla de asfalto".
Prueba de ello fue que apenas 6 días después (19.06.2016) de yo haber obtenido la Licencia de Conducción, el matrimonio polaco de Izabela Werema y Roman Bubel (en la foto, ella a mi derecha, él a mi izquierda), quienes no se sentían bien el día que alquilaron el automóvil, confiaron en mí y me entregaron el timón del moderno auto marka Geely de cinco velocidades. Ambos experimentados conductores: Ella llevaba conduciendo por 25 años; él, por 30 años; a ambos agradezco la terminación de mi formación automovilística durante los más de 350 Km recorridos entre las ciudades de La Habana, de Cienfuegos (provincia de Cienfuegos) y de Trinidad (provincia de Sancti Spíritus), en los que conduje el viaje a feliz término SIN INCIDENTES, o más bien, HABIENDO EVITADO UN MONTÓN DE POSIBLES
ACCIDENTES, al igual que me sucedió el mencionado día del examen y durante algunas clases prácticas de la escuela.
Otro detalle de este recorrido fue el siguiente:
Después de más de 350 Km, NO ME SENTÍ CANSADO, ni física ni mentalmente. Gracias a Dios, en el momento, continuaba disfrutando de un excelente estado físico y mental. Luego de toda esta preparación:
1) He ajustado mi organismo a conducir a una velocidad de 30-35 Km/h en la ciudad (puede que por nuestro famoso Malecón habanero me permita un poco más) y en autopistas y carreteras a 80-100 Km/h. Los movimientos serán calculados a esas velocidades.
2) No tengo temor a conducir a velocidades mayores, pero la edad es un buen consejero. Hay que estar muy alerta por la proliferación de choferes y peatones imprudentes, roturas en el pavimento, así como animales domésticos en libertad haciendo de las suyas en las carreteras. El único motivo de Fuerza Mayor para conducir a velocidades mayores sería el traslado urgente de un paciente a un centro de atención médica.
3) Evitar multas es otro objetivo en esta nueva profesión.
Por tanto:
Aunque, en el momento que escribo, yo haya obtenido la Licencia de Conducción hace relativamente poco tiempo ya he probado que NO SOY TAN NUEVO y que al menos conduzco con mucha SEGURIDAD. Mi vida es tan valiosa para mí como lo son las de los que viajen conmigo. TODOS, incluyéndome yo, ESTÁN EN
BUENAS MANOS: EN LAS MÍAS.

 

 

 

Garantías profesionales de mi servicio como Guía + Representante + Chofer